RACISMO Y ALIENACIÓN A PROPÓSITO DE UN CUENTO DE JULIO RAMÓN RIBEYRO


 "Racismo y alienación a propósito de un cuento

de Julio Ramón Ribeyro"



Ribeyro es uno de los escritores peruanos preferidos, también, por la Data. Lo ha conseguido gracias a un público incondicional que, sin que el discreto escritor lo pretenda, ha sabido meterse al bolsillo a punta de una serie de historias y personajes que son un escaneo de lo que se conoce, con sorna, como “peruanidad”. Un ejemplo de ello es el caso Roberto López.

El protagonista de “Alienación” es uno de los tantos suicidados por nuestra sociedad. Su trauma nace por el rechazo de una mocosa de la que todo el mundo está enamorado en un barrio de Miraflores. La frase de la niña es un tatuaje en la frente de Roberto:

"YO NO JUEGO CON ZAMBOS"

A partir de entonces, cuenta el narrador, el joven protagonista decidió “matar al peruano que había en él y por coger algo de cada gringo que conoció”. Además, desmantela la identidad del mismo a nivel gramatical: 

“Precisemos que se llamaba Roberto, que años después se le conoció por Boby, pero que en los últimos documentos oficiales figura con el nombre de Bob. En su ascensión vertiginosa hacia la nada fue perdiendo en cada etapa una sílaba de su nombre. Todo empezó la tarde en que un grupo de blanquiñosos jugábamos con una pelota en la plaza Bolognesi.”

Entonces viene la ya mencionada frasesita de Queca, la niña rompecorazones de piernas legendarias. Un instante fatal que determinaría el rumbo de la vida de un zambo peleado con el espejo, y que nace de una sociedad conchudamente racista. Tal mentalidad condenable se mantiene hasta el día de hoy a diario. Se trata de personas que claramente ignoran su árbol genealógico, por no mencionar otros detalles. Recuerdo de alguna clase de Julio Hevia: "Niños: la gente se apresura en cholear al otro, antes que sean ellos los choleados".  

Ahora que he vuelto a releer “Alienación”, más que atención a la historia, mi lectura se difuminó en la musicalidad de las palabras que no dan tregua al lector. El cuento es un verdadero concierto de fraseos a reloj. Los ojos no pasan por las palabras, sino que las barren, se deslizan por cada línea sin tropezar nunca, como sobre una pista de hielo. Con Ribeyro, ya se ha dicho innumerables veces, se cumple aquello que se dice del arte de escribir cuentos: no sobra ni falta nada, en el que no todo termina de ser dicho sino hasta la última palabra. Según dicen los entendidos, se trata de un arte que es superior al de escribir una novela.  

​Con conciencia crítica y mucho humor, Ribeyro compone un retrato social desde el punto de vista de un miraflorino que llegó a conocer al confundido y patético Boby. Ahora, ¿qué nos deparará esta adaptación cinematográfica premiada? Es interesante mencionar lo que el director a cargo, Alex Fischman, nacido en Lima, dice en relación a su proyecto:

"Yo siempre me sentí distanciado a mi patria. Crecí en un hogar privilegiado y fui a un colegio que me enseñó mejor inglés que español. Veía televisión americana, escuchaba rock en inglés en lugar de cumbia, y en mis vacaciones viajaba al extranjero. Pero cuando me gradué del colegio y me fui a estudiar cine en los Estados Unidos, me di cuenta que a pesar de mi tez blanca y mi nivel de inglés, podía ser víctima de prejuicios como peruano; yo no era americano, ni nunca lo sería. Noté que durante toda mi vida había estado avergonzado (estúpidamente, por supuesto) de mi cultura y de la ciudad donde crecí, pero estos orígenes me definían. Ahí fue que el cuento, que tanto me impactó en el colegio, vino a mi mente, Alienación." 


FUENTE. Diego Arévalo, Recuperado de: https://enlima.pe/blog/racismo-y-alienacion-a-proposito-de-un-cuento-de-julio-ramon-ribeyro

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